Blog Archive
-
▼
2010
(24)
- ► 7 marzo - 14 marzo (5)
- ► 17 enero - 24 enero (4)
- ► 10 enero - 17 enero (4)
- ► 3 enero - 10 enero (1)
-
►
2009
(52)
- ► 2 agosto - 9 agosto (3)
- ► 19 julio - 26 julio (1)
- ► 5 julio - 12 julio (2)
- ► 21 junio - 28 junio (1)
- ► 31 mayo - 7 junio (1)
- ► 12 abril - 19 abril (2)
- ► 5 abril - 12 abril (1)
- ► 29 marzo - 5 abril (1)
- ► 22 marzo - 29 marzo (1)
- ► 15 marzo - 22 marzo (1)
- ► 18 enero - 25 enero (2)
- ► 11 enero - 18 enero (1)
- ► 4 enero - 11 enero (5)
-
►
2008
(4)
- ► 29 junio - 6 julio (1)
Mi lista de blogs
-
Bird, de Andrea ArnoldHace 1 año
-
ROCKETMANHace 7 años
-
-
Etiquetas
- "Indie" (6)
- 2009 (1)
- 2010 (1)
- 500 days of summer (1)
- A single man (1)
- Abel Ayala (1)
- Academia (1)
- Albert Finney (1)
- Alec Baldwin (1)
- Alfonso Cuarón (1)
- Alfred Molina (1)
- Alice Sebold (1)
- Alisson Janney (1)
- All Aboute Eve (1)
- Alumbramiento (1)
- Amanda Seyfried (1)
- Amerrika (1)
- Amreeka (1)
- Amy Adams (2)
- An Education (1)
- Anna Kendrick (1)
- Anne Hathaway (1)
- Antes que el diablo sepa que has muerto (1)
- Ariadna Gil (1)
- Avatar (2)
- Bafta (1)
- Barbra Streisand (1)
- Baz Luhrmann (1)
- Before the devil knows you're dead (1)
- Besando a Jessica Stein (1)
- Bette Davis (1)
- Billy Wilder (2)
- Blanca Lewin (1)
- Cáceres (1)
- Carey Mulligan (1)
- Carmen Machi (1)
- Catalina Guerra (1)
- Catalina Saavedra (1)
- Cate Blanchett (1)
- Categorías (1)
- Catherine O'Hara (1)
- Celda 211 (1)
- Cherien Dabis (1)
- Chris Messina (2)
- Cine (59)
- Cine clásico (1)
- Cine de animación (4)
- Cine Europeo (11)
- Clint Eastwood (2)
- Clive Owen (1)
- Colin Firth (2)
- Contracuerpo (1)
- Cortometrajes (1)
- Cortos (1)
- Crazy Heart (1)
- Critics Choice Award (1)
- Daniel Day-Lewis (1)
- Daniel Monzón (2)
- Debra Winger (1)
- Desde mi cielo (1)
- Diablo Cody (1)
- Diario de un escándalo (1)
- Dominic Cooper (1)
- Eduard Fernández (1)
- El amor tiene dos caras (1)
- El baile de la Victoria (3)
- El crepúsculo de los dioses (1)
- El día a día (3)
- Elena Corredera (1)
- En la cama (1)
- En tierra hostil (1)
- Entre les Murs (1)
- España (1)
- Ethan Hawke (1)
- Eva al desnudo (1)
- Evan Rachel Wood (1)
- Fergie (1)
- Fernando Trueba (3)
- Festival Solidario de Cine de Cáceres (1)
- François Bégaudeau (1)
- Frozen River (1)
- Gabourey Sidibe (1)
- George Clooney (2)
- Gerald Butler (1)
- Globos de Oro (1)
- Gloria Münchmeyer (1)
- Gloria Swanson (1)
- Golden Globes (1)
- Gonzalo Valenzuela (1)
- Grecia (1)
- Guy Pierce (1)
- Guy Ritchie (1)
- Harry Potter (1)
- Helen Juergensen (1)
- Hiam Abass (1)
- Hugh Jackman (1)
- Iciar Bollaín (1)
- Invictus (1)
- It's complicated (1)
- Ivan Reitman (1)
- James Cameron (1)
- Jason Reitman (1)
- Javier Bardem (1)
- Jeff Bridges (2)
- Jeff Daniels (1)
- Jennifer Westfeldt (1)
- Jennifer's Body (1)
- Jeremy Renner (1)
- John Krasinski (1)
- Jon Kortajarena (1)
- Joseph Gordon-Levitt (1)
- Joseph L. Mankiewicz (1)
- Judi Dench (2)
- Julia (1)
- Julia Child (1)
- Julianne Moore (2)
- Julie (1)
- Julie Powell (1)
- Julie/Julia (1)
- Julio Jung (1)
- Juno (1)
- Kate Hudson (1)
- Kate Winslet (2)
- Kathryn Bigelow (2)
- Kevin Spacey (1)
- Kissing Jessica Stein (1)
- La cinta blanca (1)
- La clase (1)
- Laurent Cantet (1)
- Leleti Khumalo (1)
- Leonardo Di Caprio (1)
- Leticia Herrero (1)
- Lisbeth Salander (1)
- Llamando (1)
- Lluis Tosar (1)
- Lone Scherfig (1)
- Los abrazos rotos (1)
- Luis Tosar (1)
- Mac Guffin (1)
- Maggie Gyllenhaal (1)
- Malamadre (1)
- Mariah Carey (1)
- Mariana Loyola (2)
- Marion Cotillard (1)
- Marisa Tomei (1)
- Mark Wahlberg (2)
- Marzo (1)
- Matías Bize (1)
- Matt Damon (1)
- Maya Rudolph (1)
- McGuffin (1)
- Megan Fox (1)
- Melissa Leo (1)
- Meryl Streep (6)
- Mi vida en ruinas (1)
- Michael Haneke (1)
- Millenium (1)
- Miranda Bodenhöfer (1)
- Mo'Nique (2)
- Música (1)
- Musical (1)
- Nancy Meyers (1)
- Nelson Mandela (1)
- Nia Vardalos (1)
- Nicholas Hoult (1)
- Nicole Kidman (2)
- Nine (2)
- Nisreen Faour (1)
- No es tan fácil (1)
- Nominaciones (2)
- Nominados (2)
- Oscar (9)
- Oscars (5)
- P.D. James (1)
- Patricia Clarkson (2)
- Penélope Cruz (2)
- Peter Jackson (1)
- Peter Sarsgaard (1)
- Philip Saymour Hoffman (2)
- Precious (1)
- Premios Goya (1)
- Premios Oscar (4)
- Profesores (1)
- Push (1)
- Rachel Weisz (1)
- Ralph Fiennes (1)
- Ricardo Darín (1)
- Richard Jenkins (1)
- Río helado (1)
- Rob Marshall (1)
- Robin Williams (1)
- Rosa María Sardá (1)
- Rosamund Pike (1)
- Rosebud (1)
- Sam Mendes (2)
- Sandra Bullock (2)
- Santiago de Chile (1)
- Saoirse Ronan (1)
- Sapphire (1)
- Sarafina (1)
- Scarlett Johansson (1)
- Sean Penn (1)
- Si la cosa funciona (1)
- Sidney Lumet (1)
- Sophia Loren (1)
- Stanley Tucci (1)
- Stephen Daldry (1)
- Steve Martin (1)
- Sunset Boulevard (1)
- Susan Sarandon (1)
- Tandie Newton (1)
- The End (1)
- The Hurt Locker (3)
- The lovely bones (1)
- The Visitor (1)
- The white ribbon (1)
- Tom Ford (1)
- Tom Wilkinson (1)
- Tovah Feldshuh (1)
- Un hombre soltero (1)
- Up (2)
- Up in the air (1)
- Vera Farmiga (1)
- Versión Original (5)
- Video (1)
- Wall.E (1)
- Whatever Works (1)
- Woody Allen (2)
- Zooey Deschanel (2)
Seguidores
martes, 8 de diciembre de 2009
"En la cama" (2005)
20:26 | Publicado por
Tomás en Europa
"En la cama" (Matías Bize. Chile, Alemania. 2005) nos demuestra que es viable sostener un guión con dos personajes durante casi 1 hora y media, sin que ello implique un desgaste significativo del ritmo o del interés que pueden despertar sus protagonistas. Además, la cama como escenario da juego a una suerte innumerable de posturas y dinámicas que, con sexo o sin él, permiten asomarnos un poco a las vidas de Daniela (Blanca Lewin) y Bruno (Gonzalo Valenzuela), dos casi desconocidos que acaban la noche en un motel dando rienda suelta a una pasión que dejará huella.La película es sexual sin ser explícita; es humana sin caer en la sensiblería; es real con muchos tintes de fantasía. Tiene algo de desparpajo y es, a la vez, muy pacata, siempre como juego de la dualidad de sus personajes: son tan abiertos y desenfadados en lo físico, pero muy cuidadosos y reservados en lo que concierne a sus sentimientos. Quizás un poco como todos, que muchas veces damos una imagen de absoluta seguridad, cuando por dentro no dejamos de temblar de miedo y desesperación frente a aquello que nos aterroriza. Además, muchas relaciones humanas son así: superficiales y químicas, más que profundas y complejas.
Lewin y Valenzuela, dos actores curtidos principalmente en televisión, pero con presencia también en teatro, se complementan perfectamente y hacen de su "relación" algo creíble, cuando no resulta tarea fácil jugar con los mínimos elementos de atrezo y darle consistencia a un entorno casi desnudo.
Si bien el guión está bien hecho y los diálogos son muy cotidianos, a ratos suena cursi y pierde una frescura que la podría haber convertido en la hermana "desinhibida" de "Antes del amanecer" (Richard Linklater, 1995), guardando las distancias.
Creo que Bize tiene una buena mano para contar historias. Ayer, de hecho, también vi uno de sus cortos ("Llamando", 2005, con una magnífica Elena Corredera), que resultó ser una grata sorpresa. Pero quizás le faltó un poco más de atrevimiento, de llegar un poco más adentro de sus personajes. De todas formas, es una buena razón para convencerse de las buenas ideas que se están contando en la parte baja de Sudamérica.
Etiquetas:
Blanca Lewin,
Cine,
Elena Corredera,
En la cama,
Gonzalo Valenzuela,
Llamando,
Matías Bize
|
0
comentarios
domingo, 6 de diciembre de 2009
"Jennifer's body" (2009)
18:34 | Publicado por
Tomás en Europa
No tenía ninguna expectativa sobre esta película más allá de saber qué haría la guionista Diablo Cody después de la encantadora "Juno" (2007) y de la genial serie de televisión "United States of Tara" (2009). Un film de "terror adolescente" -aunque no al uso-, una Megan Fox más llamativa que talentosa y un argumento que, si bien prometía originalidad en el planteamiento, no me terminaba de convencer.
¿El resultado? Me he quedado convencido: Diablo Cody tiene cosas que contar y lo hace de una manera desenfadada, graciosa y con mucha ironía, quizás es la seguridad que da el haber vuelto de un lugar poco agradable y haber triunfado.
Jennifer (Fox) que da título a la cinta, es una jovencita erotizada y conciente de sus armas, que va por la vida arrasando con su belleza, acompañada de su fiel y desmejorada amiga Needy (Amanda Seyfried, la rubia hija de Meryl Streep en "Mamma mia!"), hasta que se desata la tragedia: Jennifer es sacrificada en un ritual satánico por un grupo de rock, pensando que la víctima era virgen. Craso error, porque la post-adolescente experimentada se convertirá en un demonio sediento de sangre.
Bien contada y estructurada, y sin pretender convertirse en un referente del cine de terror o de las sagas adolescentes o de la tan manoseada moda zombie, la película dirigida por Karyn Kusama (Aeon Flux, 2005) se transforma en una bocanada de aire fresco, en una versión muy hormonada y MTV de Carrie, que no deja mal sabor de boca.
Mucho humor del negro, un par de protagonistas explosivas y un rato de entretenimiento a veces son una buena excusa para pasar algo menos de dos horas frente a la pantalla, más aún cuando las sorpresas se suceden una tras otra. Y todavía más cuando vemos que hay alguien capaz de romper algunos esquemas muy típicos del cine americano. Diablo Cody, sigues teniendo mi voto de confianza, pero todavía puedes sorprenderme mucho más.
"Un lugar donde quedarse" (2009)
18:10 | Publicado por
Tomás en Europa
Sam Mendes, director de American Beauty y Revolutionary Road, sigue la línea de estas dos películas en su viaje hacia un Estados Unidos profundo, frágil, lleno de dudas, en el terreno que quizás más flaquea: la familia, el individuo y la paz con uno mismo.
Si en American Beauty todo parecía forzado, a ratos evidentemente ridículo y fuera de lugar, en Revolutionary Road todo era más pausado, más preciso, más consistente y mucho más crítico, pero sin caer en la vana provocación de una cinta sobrevalorada, pero que dio sustento suficiente al director para continuar con esa búsqueda iniciada. Pero en "Un lugar donde quedarse" (Away we go, 2009), Mendes se libera de toda la carga dramática excesiva, de las tensiones, de las palabras ahogadas y se lanza de lleno a un guión lleno de guiños a lo cotidiano, a lo más cercano, a aquellos lugares en los que todos hemos estado alguna vez.
Verona (Maya Rudolph) y Burt (John Krasinski) son una tierna pareja, a punto de estrenarse como padres, que busca su lugar en el mundo para la nueva etapa que se les presenta. Si bien su viaje se convierte más en una investigación antropológica de las tendencias actuales: los padres liberados, los "no contaminados", los asumidos/felices y las familias rotas, terminan por descubrir que su lugar en el mundo es aquel en el que se sienten cómodos y donde estén dispuestos a echar raíces o a recupar las que habían perdido.
Trabajada sobre diálogos simples, imágenes de postal y con un ritmo adecuado para paladearla cuidadosamente, Mendes sorprende por varias cosas: tiene una forma muy particular de contar las historias y sus motivaciones son muy evidentes, pero muchas veces falla en la falta de "chispa" (por decirlo de alguna forma), porque no traspasa la formalidad en ninguno de sus trabajos, es totalmente parco y sobrio. No creo que eso sea malo, pero siempre hay que estar dispuestos a correr pequeños riesgos, más aún si se tiene la reputación del director.
Muy buena química entre la pareja protagonista y un reparto de secundarios muy conocidos: Catherine O'Hara (la madre de Macaulay Culkin en "Solo en casa"), Jeff Daniels, Allison Janney (vista en "The west wing", "Hairspray" o "Juno"), Maggie Gyllenhaal y Chris Messina.
Tierna, con tintes cómicos y una pausa que sólo da la madurez, "Un lugar donde quedarse" es una gran ocasión para dejarse conquistar por la sencillez y el talento de las películas alejadas de los grandes escenarios y de los efectos especiales, con un Sam Mendes que cada vez huele más a "indie".
"Mi vida en ruinas" (2009)
14:15 | Publicado por
Tomás en Europa
Originalmente pensada como una secuela de "Mi gran boda griega" (My big fat greek wedding, 2002) según los comentarios que circulaban en la prensa y en Internet hace algunos años, "Mi vida en ruinas" (My life in ruins, 2009) se separa de su referente en pequeños detalles, pero bebe de aquellos frescos detalles que la convirtieron en una delicia cómica inofensiva, aunque sin la sorpresa ni su encanto natural.
Con esto no digo que la nueva película de Nia Vardalos no tenga su propio encanto, pero se nota que sus manos no pasaron por un guión plagados de clichés ya vistos, de gags muy esperados y de unos arquetipos manoseados hasta la saciedad en las comedias modernas.
La historia nos lleva a Grecia, donde Georgia (Vardalos) es una aburrida e insatisfecha guía turística. Pero nada más comenzar su andadura, ya se sabe por dónde van los tiros. Al menos eso me pasó a mí, más acostumbrado a este género. Desde ahí y gracias a un variopinto grupo de personajes, las cosas dejarán de ser tan malas, el amor ocupará el lugar que debe tener y final feliz edulcorado y asegurado.
Muchos guiños a las "típicas costumbres griegas" vistas desde fuera, que más que graciosas a veces resultan ridículas e imagino que hasta ofensivas. Pero no importa, el cine americano se puede tomar esas licencias sin ningún miramiento. Incluso, con algo de ingeniudad, parece reírse de su propia gente, aunque sólo sea un poco.En el reparto, además de Richard Dreyfuss y Rita Wilson, encontramos a María Adánez y a María Botto y a una larga lista de rostros familiares en la televisión española: María Ripalda, Nacho Pérez, José Sacristán o María José Goyanes.
Simpática, demasiado liviana quizás, pero con una protagonista que, a mi gusto, tiene mucho ángel desaprovechado. "Mi vida en ruinas" es, además, una excelente postal de las vacaciones que todos queremos tener en Grecia, más aún, en medio de este frío otoñal que nos acompaña.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Wall.E: La condición humana y la ecuación del romance
22:37 | Publicado por
Tomás en Europa
Ciertamente se ha dicho todo, o casi, sobre Wall.E (2008) desde su estreno el verano pasado. Sin embargo, no hay mejor ejercicio crítico que detenerse en las obras de arte, para ser capaces de observarlas hasta haber conseguido, al menos, vislumbrar parte de su grandeza.
La cinta animada de Pixar, quizás una de las más llamativas en cuanto a la calidad y tratamiento de las imágenes, será recordada por muchas cosas, como pueden ser los primeros 30 minutos de metraje, producidos con un nivel de maestría tal, que más de uno dudamos de si no nos habíamos equivocado de sala y estábamos viendo escenas reales de un planeta Tierra, desolado y descolorido. Además, prácticamente sin diálogos, algo impensable en una industria que se caracteriza por cuidar hasta el detalle más ínfimo para que todo sea un potencial producto. Y qué decir, que no sepamos ya, del sonido, de la cuidada producción o de sus muchas posibles lecturas –pese a que su director afirma fehacientemente que nunca pensó en los subtextos del guión-.
No obstante, el mayor logro de Wall.E radica en que, en cuanto a la imaginería robótica a la que estábamos acostumbrados, marca un antes y un después en la creación, en la emotividad, en la humanidad y en la simpleza, extensible a todo el proceso productivo.
Claro heredero de su símil en Cortocircuito (Short Circuit, 1986) y con cierto aroma a los “monstruos” o seres no humanos que ya hemos visto en otras producciones infantiles, nuestro robot no es más que una pequeña caja con unos prismáticos por ojos. No requiere de alta tecnología ni de mecánicas extensiones para convertirse en protagonista. Incluso su pareja en la ficción, Eva –quintaesencia de la técnica avanzada-, tiene unas líneas tan simples, que la llegamos a considerar una más de los no evolucionados, otra entre los “defectuosos” que ponen en peligro la apatía y la ignorancia humana, logrando su cometido sin efectismos ni artificios.
Me aventuro a creer que en la génesis de esta cinta se pensó en estructurar la producción global alrededor de la máxima consigna de la elegancia: “menos es más”. No hay sobrecarga de personajes (prácticamente conocemos los nombres de los protagonistas y alguno más), los logrados escenarios son tan reales como escasos (la tierra polvorienta, el infinito espacio y el crucero espacial), y no nos incitan al hastío con demenciales canciones, imposibles coreografías o inútiles minutos de acción pixelada.
Pero lo que más agradecemos es que no nos agotan con las profundas teorías revisionistas de la relación entre el hombre y la máquina, o las ideas conspiracionistas sobre quién controlaría el mundo en los próximos siglos; o, simplemente, con las traumáticas experiencias de robots demasiado humanos (y viceversa).
No puedo dejar de pensar, automáticamente, en otros famosos androides o robots de la historia del Séptimo Arte: C3PO, los mismos protagonistas de la película Robots (2005), incluso el personaje de Robocop. Todos ellos, pese a sus profundas diferencias, tenían mucho de humanos en la forma, en la comunicación a través de un lenguaje definido, en ciertas muestras de emotividad o reacciones ante determinados estímulos. Incluso los ordenadores cobraban vida propia, se les humanizaba en lo bueno o en lo malo.
Sin embargo, Wall.E es diferente. Y no lo digo con la intención de deshumanizarlo, que creo que sería un crimen; sino porque, desde su propia esencia robótica, se le ha dado un toque de condición humana que va mucho más allá de algo estético. En lo físico, es tan simple y básico, que es imposible asociarlo a un individuo de carne y hueso. Pero en lo emocional es casi tanto o más complejo que cualquiera de nosotros.
Ya no es una mera caricatura de un hombre y su mundo interior, si no que es todo un entramado de sensibilidad, de fragilidad, de fortaleza, de amor y de valentía como el cine jamás había visto. Tanto es así, que la historia de amor entre Wall.E y Eva es tan creíble como necesaria. Es amor puro, concreto, casi como el de cualquier comedia romántica de final feliz. Aventurándome un poco más, quizás hasta todo el resto de la trama pasa a un total segundo o tercer plano, fulminado por la carga emocional.
Cada vez que ellos se cogen de la mano o se miran con esos ojos aparentemente inexpresivos, el corazón del público se reconforta, se sobrecoge. ¿Por qué nos emocionamos ante dos máquinas nacidas de un mísero píxel? Pues porque no lo son. Han dejado de ser artilugios de la técnica para convertirse en parte de una realidad cinematográfica, más allá de un microchip.
La pareja repite unos arquetipos que ya hemos visto demasiadas veces, pero que hasta hoy, nos siguen conmoviendo: la guapa sofisticada y el bruto algo más simple. En Disney, sin ir más lejos, hay dos muestras emblemáticas: La bella y la bestia (Beauty and the beast, 1993), y La dama y el vagabundo (Lady and the tramp, 1955). Pero la historia del cine está llena de ejemplos similares. Y la fórmula sigue funcionando porque es como la vida misma. Más allá de tendencias de moda y de cuidados corporales, la ecuación en el amor sigue inalterable y el resultado siempre será positivo si, pese a los factores que atentan contra el romance, el final es feliz. Y Wall.E nos regala uno de antología.
Amores aparte, lo que no es discutible es que la película de la factoría Disney-Pixar –sin olvidar que nos recuerda más a esta última que a la compañía del tío Walt-, se ha convertido en un punto de inflexión para todo lo que vendrá en el futuro. Nunca el cine de animación había sido más adulto –pese a una simpleza e inocencia tan infantil- y nunca será el mismo después de esta ¿inhumana? historia de amor.
La cinta animada de Pixar, quizás una de las más llamativas en cuanto a la calidad y tratamiento de las imágenes, será recordada por muchas cosas, como pueden ser los primeros 30 minutos de metraje, producidos con un nivel de maestría tal, que más de uno dudamos de si no nos habíamos equivocado de sala y estábamos viendo escenas reales de un planeta Tierra, desolado y descolorido. Además, prácticamente sin diálogos, algo impensable en una industria que se caracteriza por cuidar hasta el detalle más ínfimo para que todo sea un potencial producto. Y qué decir, que no sepamos ya, del sonido, de la cuidada producción o de sus muchas posibles lecturas –pese a que su director afirma fehacientemente que nunca pensó en los subtextos del guión-.
No obstante, el mayor logro de Wall.E radica en que, en cuanto a la imaginería robótica a la que estábamos acostumbrados, marca un antes y un después en la creación, en la emotividad, en la humanidad y en la simpleza, extensible a todo el proceso productivo.
Claro heredero de su símil en Cortocircuito (Short Circuit, 1986) y con cierto aroma a los “monstruos” o seres no humanos que ya hemos visto en otras producciones infantiles, nuestro robot no es más que una pequeña caja con unos prismáticos por ojos. No requiere de alta tecnología ni de mecánicas extensiones para convertirse en protagonista. Incluso su pareja en la ficción, Eva –quintaesencia de la técnica avanzada-, tiene unas líneas tan simples, que la llegamos a considerar una más de los no evolucionados, otra entre los “defectuosos” que ponen en peligro la apatía y la ignorancia humana, logrando su cometido sin efectismos ni artificios.
Me aventuro a creer que en la génesis de esta cinta se pensó en estructurar la producción global alrededor de la máxima consigna de la elegancia: “menos es más”. No hay sobrecarga de personajes (prácticamente conocemos los nombres de los protagonistas y alguno más), los logrados escenarios son tan reales como escasos (la tierra polvorienta, el infinito espacio y el crucero espacial), y no nos incitan al hastío con demenciales canciones, imposibles coreografías o inútiles minutos de acción pixelada.
Pero lo que más agradecemos es que no nos agotan con las profundas teorías revisionistas de la relación entre el hombre y la máquina, o las ideas conspiracionistas sobre quién controlaría el mundo en los próximos siglos; o, simplemente, con las traumáticas experiencias de robots demasiado humanos (y viceversa).
No puedo dejar de pensar, automáticamente, en otros famosos androides o robots de la historia del Séptimo Arte: C3PO, los mismos protagonistas de la película Robots (2005), incluso el personaje de Robocop. Todos ellos, pese a sus profundas diferencias, tenían mucho de humanos en la forma, en la comunicación a través de un lenguaje definido, en ciertas muestras de emotividad o reacciones ante determinados estímulos. Incluso los ordenadores cobraban vida propia, se les humanizaba en lo bueno o en lo malo.
Sin embargo, Wall.E es diferente. Y no lo digo con la intención de deshumanizarlo, que creo que sería un crimen; sino porque, desde su propia esencia robótica, se le ha dado un toque de condición humana que va mucho más allá de algo estético. En lo físico, es tan simple y básico, que es imposible asociarlo a un individuo de carne y hueso. Pero en lo emocional es casi tanto o más complejo que cualquiera de nosotros.
Ya no es una mera caricatura de un hombre y su mundo interior, si no que es todo un entramado de sensibilidad, de fragilidad, de fortaleza, de amor y de valentía como el cine jamás había visto. Tanto es así, que la historia de amor entre Wall.E y Eva es tan creíble como necesaria. Es amor puro, concreto, casi como el de cualquier comedia romántica de final feliz. Aventurándome un poco más, quizás hasta todo el resto de la trama pasa a un total segundo o tercer plano, fulminado por la carga emocional.
Cada vez que ellos se cogen de la mano o se miran con esos ojos aparentemente inexpresivos, el corazón del público se reconforta, se sobrecoge. ¿Por qué nos emocionamos ante dos máquinas nacidas de un mísero píxel? Pues porque no lo son. Han dejado de ser artilugios de la técnica para convertirse en parte de una realidad cinematográfica, más allá de un microchip.
La pareja repite unos arquetipos que ya hemos visto demasiadas veces, pero que hasta hoy, nos siguen conmoviendo: la guapa sofisticada y el bruto algo más simple. En Disney, sin ir más lejos, hay dos muestras emblemáticas: La bella y la bestia (Beauty and the beast, 1993), y La dama y el vagabundo (Lady and the tramp, 1955). Pero la historia del cine está llena de ejemplos similares. Y la fórmula sigue funcionando porque es como la vida misma. Más allá de tendencias de moda y de cuidados corporales, la ecuación en el amor sigue inalterable y el resultado siempre será positivo si, pese a los factores que atentan contra el romance, el final es feliz. Y Wall.E nos regala uno de antología.
Amores aparte, lo que no es discutible es que la película de la factoría Disney-Pixar –sin olvidar que nos recuerda más a esta última que a la compañía del tío Walt-, se ha convertido en un punto de inflexión para todo lo que vendrá en el futuro. Nunca el cine de animación había sido más adulto –pese a una simpleza e inocencia tan infantil- y nunca será el mismo después de esta ¿inhumana? historia de amor.
(Artículo publicado en la revista "Versión Original" - Septiembre 2009)
domingo, 22 de noviembre de 2009
"La clase" (2008)
22:20 | Publicado por
Tomás en Europa
No se me ocurre otro apelativo para comenzar a comentar esta película: honesta. Me parece que derrocha honestidad en la realidad, en la puesta en escena, en los personajes -tan reconocibles y arquetípicos-; en los diálogos y en la tensión alumno-profesor, profesor-profesor, profesor-director, padres-alumnos, etc."Entre les murs", título original del libro escrito por François Bégaudeau, quien también participaría como coautor del guión cinematográfico y protagonista de su propia novela, nos lleva a una escuela francesa -que prácticamente se convierte en escenario único- donde las cosas no son fáciles: hay mucha inmigración, pocos recursos y demasiadas hormonas en juego para que no surjan los problemas en todos los niveles. Se centra en la clase de lengua del profesor Marin, donde seremos testigos de las pulsiones más naturales del ser humano: la defensa propia y la de las causas perdidas; la vergüenza, la incomprensión, el desafío, la rebeldía, la envidia, la ira y el perdón.
La película no pretende justificar ni a las "víctimas" ni a los "victimarios" (dependiendo de quién lo vea, podrán ser los alumnos o los profesores, o ambos como víctimas de un sistema desigual), sino que relatar la vida "entre los muros" de una escuela con una sencillez y una honestidad como sólo Cantet podría hacerlo, tal como nos mostró en "Recursos humanos" hace ya una década. Ninguno de los personajes es del todo bueno o definitavemente perverso, sino que cada uno de ellos es un abanico de matices tan natural como la vida cotidiana.
Filmada con delicadeza, pero inevitablemente cruda e intensa, "La clase" estuvo nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera, se llevó la Palma de Oro en Cannes y recogió varios premios internacionales. Méritos tiene de sobra, ya que deja de lado la imagen del perfecto maestro y nos muestra las imperfecciones de un sistema educativo en todos los niveles, donde docentes y estudiantes se sienten, muchas veces, desvalidos e incomprendidos. Un film que hace falta ver para comprenderlo desde dentro.
sábado, 21 de noviembre de 2009
"Si la cosa funciona" (2009)
22:07 | Publicado por
Tomás en Europa
Debo reconocer que me ha gustado mucho la última película de Woody Allen, "Whatever works" y su regreso a un Nueva York muy luminoso y acogedor, lejos de la sombra, la niebla y la oscuridad de algunos de sus relatos anteriores en esa ciudad.Además de un guión perfectamente reconocible como suyo, el director de "Vicky Cristina Barcelona" le hereda al protagonista mucha de su incontinencia verbal, nerviosismo y visión del mundo. Larry David -productor de "Seinfeld" y de la serie "Curb your enthusiasm"- se convierte en el brillante Boris Yellnikoff, un científico con escasa destreza social y muchas opiniones acerca de todo lo que le rodea, siempre con un aire de superioridad. Así comienza su relación con Melodie, una chica "de pueblo" extremadamente simplona que provocará una serie de cambios en su vida, familia incluida.
La película es graciosa, a ratos entrañable, con muchas "lecciones" sobre lo que nos rodea, los prejuicios, las creencias, la fe ciega, el amor y las relaciones humanas. Todo ello disfrazado de comedia, cargada de ironía y con mucho humor negro, todo muy habitual en el cine de Woody Allen.
Brillante Patricia Clarkson como la madre de Melodie, genial Evan Rachel Wood ("Across the universe" o "The Wrestler", junto a Mickey Rourke); magnífico Larry David y un reparto muy logrado en general. La banda sonora está ajustada y precisa, como es habitual en casi todas las cintas de Woody Allen (menos la de "Vicky Cristina Barcelona" que me resultó cansina) y un director con muchas cosas que decir aún, sea cual sea la ciudad en la que ruede.
Si bien no es su mejor guión ni la película más deslumbrante -como sí ha ocurrido hace pocos años con "Match Point"- "Si la cosa funciona" es un punto alto en las comedias de Allen, en la trayectoria que ha escrito en los últimos 10 años y, claramente, una de las más autoreferentes que me haya tocado ver.
Etiquetas:
Cine,
Evan Rachel Wood,
Patricia Clarkson,
Si la cosa funciona,
Whatever Works,
Woody Allen
|
0
comentarios
domingo, 8 de noviembre de 2009
"Julie & Julia" (2009)
21:02 | Publicado por
Tomás en Europa
La última película de Nora Ephron es casi tan dulcemente empalagosa como su filmografía (Tienes un e-mail o Sleepless in Seattle), pero eso no la hace menos encantadora y entrañable. En ella, nos cuenta una historia a dos voces sobre la vida de mujeres que renacieron gracias al arte culinario.Julia Child se hizo famosa en Estados Unidos por su libro "Mastering the art of french cooking", nacido entre los fogones de Paris, Marsella y Oslo, después de estudiar en la famosa escuela "Cordon Bleu" de la capital gala y de especializarse con otros destacados chefs de la época. Por otra parte, Julie Powell se aventura en el Nueva York post 11-S a repetir todas y cada una de las recetas del libro de Child en un plazo de 365 días, mientras escribía su experiencia en un blog (que todavía se puede encontrar en Internet como The Julie/Julia Project)
Ephron nos ofrece en paralelo la historia de estas dos mujeres y, entre recetas, ingredientes y patos deshuesados, nos revela el pasado y presente de ambas, sin que ambas jamás lleguen a encontrarse más allá de la imaginación de Powell, mostrándonos también el entorno de ambas en sus distintas épocas y la razón por la que se convirtieron en "heroínas" para muchos seguidores.
Interpretadas por Meryl Streep (Julia) y Amy Adams (Julie) -que vuelven a coincidir después de La duda (Doubt)-, la primera hace una magistral interpretación, adquiriendo un tono de voz y un fraseo muy cercanos a la original (se pueden buscar vídeos en Youtube para confirmarlo) y seguro que le traerá nuevos reconocimientos a su carrera. Adams, en tanto, sigue confirmando que es una de las "nuevas" actrices con mayor proyección. Habrá que ver cómo desarrolla ese talento y cómo lo utiliza, porque todavía carece de la madera absoluta para ser considerada una de las grandes.
Correctamente filmada, tradicional y predecible, pero no menos sabrosa y tierna, "Julie & Julia" es entretenimiento sano y sencillo. No hay que buscar segundas intenciones ni rompedoras tendencias, simplemente porque no es lo que la directora pretende ni ha pretendido nunca. Fiel a su estilo, nos ofrece una de esas cintas que nos gustan e incluso repetimos, simplemente por no buscar ser nada más de lo que es.
Bellas imágenes de Paris (una ciudad soñada), una banda sonora de Alexandre Desplat muy normal y no especialmente llamativa, y un puñado de actores secundarios de calidad, como Stanley Tucci (sigo esperando que tenga más protagonismo) y Chris Messina. Especial para un domingo por la tarde.
Etiquetas:
Amy Adams,
Chris Messina,
Cine,
Julia,
Julia Child,
Julie,
Julie Powell,
Meryl Streep
|
0
comentarios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


