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sábado, 27 de junio de 2009

El Cine Europeo de la semana

Tenía una deuda conmigo mismo esta semana: hablar sobre las dos películas que, desde el domingo pasado, se sumaron a mi lista de estrenos de 2009. "Vacaciones de Ferragosto" (Pranzo di Ferragosto), de Gianni Di Gregorio; y "El primer día del resto de tu vida" (Le premier jour du reste de ta vie), de Rémi Bezançon, fueron las representantes de un cine europeo que, por lo visto, tiene mucho que decir.

La primera, tierna y dura historia italiana, transcurre en un piso de Roma, donde un hombre debe hacerce cargo de cuatro maravillosas mujeres, entre las que se cuenta su madre, durante el fin de semana del 15 de agosto (Ferragosto para los italianos). Con un guión estructuralmente simple, pero complejo en lo dramático y en su mensaje subyacente, "Vacaciones de Ferragosto" se convirtió de forma automática en una de las sorpresas más agradables de la temporada.

Conquista por su sencillez, su colorido, por ser un canto a la vida en medio de las miserias de la vejez y del abandono. Pone una chispa de felicidad en el corazón del espectador, a la vez que le da un duro golpe en las emociones y en la empatía que se crea hacia esas cuatro maravillosas actrices bien entradas en años. Todo un logro para el guionista de "Gomorra".

En cuanto a la segunda, el viaje nos lleva a la Francia de los últimos 25 ó 30 años, a través de los distintos personajes de una familia casi perfecta. Tan cómica como emotiva, "El primer día del resto de tu vida" nos enseña los errores de la comunicación dentro del núcleo familiar, nos habla de las relaciones de pareja, fraternales, paterno-filiales y de la forma en que enfrentamos la vida. Nos lleva a través de las debilidades más comunes: el rencor, la envidia, el enamoramiento, la falta de voluntad y la apatía.

Si bien su estructura es muy graciosa, también yace en ella un mensaje mucho más profundo, más denso, que es difícil digerir con facilidad. Además, tiene una de las escenas más potentes que he visto en el cine este año (la escena de la madre en el coche con el cojín hinchable).

Completamente recomendables estas dos películas de apariencia inocente, pero que permiten percibir la larga vida que el cine europeo tiene por delante, mientras siga contando estas pequeñas grandes historias.
viernes, 5 de junio de 2009

"Millenium I: Los hombres que no amaban a las mujeres"

La película, basada en la primera parte de la trilogía literaria de moda escrita por el sueco Stieg Larsson, no decepciona del todo. Si la desgranamos, obviamente sale perdiendo frente al libro, pero si la vemos en su globalidad, el resultado es bastante óptimo.

Como toda adaptación, muchas de sus historias pasan a un plano secundario o, como en este caso, desaparecen del todo. No obstante, le permiten mejorar el ritmo cinematográfico sin perder la esencia de la trama y potenciando el interés visual de las partes que realmente ayudarán a conformar un todo en el film.

El guión está bien construido para mantener el interés del espectador, pero con una primera hora algo más floja, donde quizás se ha dado relevancia a la presentación de los personajes con los que conviviremos en las otras dos partes de la saga. Así, en los próximos estrenos podremos ir directamente al grano y ver a los protagonistas en plena acción.

Sin duda que lo mejor de la cinta es Lisbeth Salander (interpretada por Noomi Rapace), que ha logrado dar esa mezcla de fragilidad, fortaleza, odio y oscuridad a uno de los personajes más políticamente incorrectos y atractivos de los últimos años. Creo que no podría haber otra mejor que ella. Además, que en sus estrechos hombros pesa gran parte de la trama, y aún más cuando veamos las partes segunda y tercera.

El resto de los personajes, muy bien elegidos, no tienen la carga dramática de Salander, pero ocupan el lugar que la historia les pide, sin estar de más. En ese sentido, la adaptación ha sabido jugar muy bien sus cartas para hacer interactuar sólo a quienes tienen un peso real en la trama central. Aún así, en el libro se dibujan mucho mejor los perfiles con detalles que en la cinta se han pasado por alto y que, creo, que hubiesen aportado un mayor referente sin extender el metraje.

Importante es tener en cuenta que la película es completamente sueca. No encontraremos los efectos ni los juegos a los que nos tiene acostumbrados el cine americano. Aquí se nota la factura nórdica y los guiños a su propio hacer. No obstante, el ritmo es un poco más ágil y consigue su objetivo: atraer tanto como lo ha hecho la trilogía Millenium.
viernes, 17 de abril de 2009

"The visitor" (2007)

¿Quién dijo que el cine americano estaba en crisis? Vale que la película tiene dos años y que tampoco la idea es lo más original, pero nunca había visto retratados el racismo, la amistad, el amor y la incertidumbre vital en un marco tan bien estructurado.

"The visitor", dirigida por Thomas McCarthy (el realizador de otra buena cinta independiente: "The Station Agent") tiene un planteamiento simple: un hombre que no encuentra sentido a su vida, se ve remecido cuando el destino lo cruza con una pareja de inmigrantes ilegales en una Nueva York bastante menos agobiante que a lo que nos tienen acostumbrados. De ahí en adelante, y gracias a la música, cada uno descubre en el otro aquellas cosas que los hacen más humanos.

Los personajes, donde brilla sin duda un sensacional Richard Jenkins -el candidato "desconocido" al Oscar al Mejor Actor-, están bien delineados, aunque sin profundizar en las carencias de cada uno. Vemos sólo lo que tenemos que ver y lo demás queda a nuestra imaginación, pero sin dejar nada incompleto.

Mención especial se merece el personaje de Mouna Khalil, interpretado por Hiam Abbass -una de las miradas más intensas y de las facciones más interesantes que he visto últimamente en el cine-. La actriz, más habitual del cine fuera de las fronteras americanas, logra mostrar la fortaleza y fragilidad de una madre sin caer en la caracterización facilista.

El guión, que contiene grandes momentos y frases arrolladoras, tiene también algunas debilidades, pero que no le hacen perder fuerza. Simplemente se perdonan esas faltas gracias a imágenes que se abren y se cierran, cumpliendo la misma misión en la historia global, convirtiendo la trama en un círculo completo.

Tal como decía, encontrar este tipo de películas -además con una crítica social profunda y con muchos matices- en el cine norteamericano, sorprende gratamente. Es bueno saber que pueden mirar más allá de su propio ombligo y que, por más que lo auguren, el llamado Séptimo Arte tiene todavía mucho que decir, incluso detrás (y también dentro) de una industria que parece agotada.
lunes, 13 de abril de 2009

"Falling slowly"

Tenía que agregar esta canción a mi colección de música. Pertenece a la banda sonora de "Once", una de las mejores de los últimos años.



martes, 7 de abril de 2009

"Vals con Bashir" (2008)

Nunca una cinta de animación había sido tan dura, tan difícil de digerir. Ni la violencia de los comic ni la dura experiencia de "Bambi" o de "El Rey León" (guardando las distancias) se pueden comparar a la barbarie humana, a la realidad más descarnada de un dibujo.

"Vals con Bashir", la candidata israelí al Oscar a la Mejor Película Extranjera, es todo un ejercicio de mea culpa. La guerra vista desde dentro, no desde el conflicto en sí mismo -cosa que también hace- sino desde el interior del ser humano, desde sus sueños, del hombre como máquina de matar, del miedo, del dolor, de la desesperanza, de la violencia por la violencia.

Su estética es simple, pero el colorido y la música permiten al espectador adentrarse en el horror de un trozo de la historia reciente, acompañando al protagonista a un viaje introspectivo, a través del cual intenta reconstruir su propio papel en los acontecimientos, gracias a los testimonios de quienes estuvieron con él en el campo de batalla. Así, vamos conociendo, con la estructura de un documental y sin perder el poder de la animación, el desarrollo de la invasión a El Líbano a comienzos de los años ochenta, y de la masacre de Sabra y Chatila, en la cual murieron centenares de personas, entre las que se contaron muchos civiles.

Quizás uno de sus puntos fuertes -y también una de las razones de su crudeza- es el ambiente onírico que envuelve toda la historia, hasta que la desgranamos y desmenuzamos en una realidad concreta al final de la película. Es difícil no sentir que el corazón se detiene cuando nos damos cuenta de que, detrás de la animación hay un dolor de carne y hueso.

No quiero adentrarme más en la historia o en el desarrollo del film. Simplemente quiero decir que, después de verla, entiendo el motivo por el cual finalmente no se llevó la estatuilla a casa: es demasiado provocativa y dura para conquistar al amplio público, a la vez que despertaría una serie de tensiones entre la poderosa comunidad judía en Hollywood. No obstante, creo que es un interesante ejercicio cinematográfico evocar el pasado a través de la animación, y con la crudeza con la que es capaz de abordar un tema tan sensible.

Aun así, "Vals con Bashir" ha sido reconocida en diversos festivales y con muchos importantes premios alrededor del mundo como mejor película extranjera. Otro de los puntos fuertes de la cinta, que también ha sido reconocido, es la música. Resulta impresionante y adquiere un rol de relevancia en los momentos más brutales, con una excelente selección de canciones para las diversas secuencias.

Toda una experiencia sensorial que nos invita a ser testigos de nuestra naturaleza, de nuestro pasado y que, además, nos muestra que como seres humanos aprendemos poco de los errores cometidos. Quizás lo más lamentable es que su desgarradora historia no puede ser más actual, pese a que nos separan de ella más de dos décadas.
viernes, 3 de abril de 2009

"Los abrazos rotos" (2009)

Estas últimas semanas he leído muchas cosas sobre "Los abrazos rotos", la última de Almodóvar: que si no está nada bien, que si está lejos de la calidad de "Volver", que si está mal actuada, mal dirigida, mal montada y muchas otras valoraciones. Debo decir que estoy profundamente en contra, pero también a favor.

Primero, debo decir que tiene escenas muy logradas -la de los zapatos negros y rojos, la desilusión de Ernesto gracias a la lectora de labios, entre otras- y muchas que, realmente, no hacían falta, pero siempre filmadas con maestría. En ese punto, la labor del director es, como de costumbre, impecable.

En segundo lugar, la historia central de la película es magnífica, con un Lluis Homar que está muy correcto en su papel de ciego; una Blanca Portillo que es un lujo de actriz y una Penélope Cruz que se desenvuelve con soltura en un papel hecho a su medida. Esta vez, la intensidad no está en su desequilibrio -como ocurría en Vicky Cristina Barcelona- sino que en su sacrificio, en su dolor, en su pasión.

Muy bien está José Luis Gómez, como el amante despechado y vengativo; o Ángela Molina, en un brevísimo pero arrollador papel. Lo mismo que Lola Dueñas, muy bien puesta en su sitio de lectora de labios o Tamar Novas como el hijo de Judit. ¿Y los demás? En principio, me sobran por malos: Kira Miró, Dani Martín y Alejo Sauras, cuyos personajes no aportan nada a la película y más parecen estar por compromiso o conveniencia. Luego, Chus Lampreave y Rossy de Palma, siempre bien ambas, no llegan a sumar más de 3 minutos en pantalla. ¿Eran necesarias? Y Carmen Machi, muy graciosa, pero sin aportar nada a la historia.

Y es aquí donde radica la fuerza negativa del film: la innecesaria aparición de subtramas -por llamarlas de una forma eufemística- o pseudo-personajes que no despliegan tensión, no resuelven y sólo adornan un metraje que, al final, resulta innecesario. Entiendo el sello almodovariano y su creatividad vital, pero en una historia tan intensa, tan profundamente romántica y trágica, podría haber obviado el adorno y habernos sumido en el abismo del desamor.

Aún así, el resultado final no me deja la boca amarga como a tantos otros. No puedo equiparar "Los abrazos rotos" a la desastrosa "La mala educación", pero tampoco elevarla como una de las grandes. Siempre lucharé para que cada película sea vista en sí misma y no por sus antecesoras; por lo tanto, bajo esa premisa, puedo decir que esta cinta no está mal, pero que se fagocita a sí misma por gula, por lujuria y por vanidad. Almodóvar no tiene que demostrarle nada a nadie, y menos "pagar deudas" con breves cameos. Lo suyo debería ser contar buenas historias y dejar todo lo demás fuera. Los excesos nunca son buenos, Pedro.
lunes, 23 de marzo de 2009

8/10

Pues ya está la lista de ganadores de la 81ª entrega de los Oscar. Y en mis apuestas, he acertado 8 de 10. No está nada mal.

La gran ganadora fue Slumdog Millionaire, para redención de la Academia, dejando en ridículo a Benjamin Button. Lamento las manos vacías de Frost/Nixon y Doubt, pero es lo que tienen los premios.

Sorpresa con el Oscar a Sean Penn como mejor actor, pasando por encima de Mickey Rourke -el gran favorito- y, probablemente, su única oportunidad en este apartado. Y, aunque los últimos días me estaba temiendo que sería difícil el premio de mejor película extranjera a la israelí Waltz with Bashir por todo lo que ha ocurrido este año, nunca pensé que se lo llevaría Japón. Lo bueno es que aún son capaces de dejarnos atónitos.

En las categorías actorales, bien por Kate Winslet, Heath Ledger y Penélope Cruz. Si es que estaban cantados hace tiempo. Luego Wall.E como mejor película animada no dejó espacio para ninguna más, así como Danny Boyle en el apartado de director. Y en los premios a los guiones, que también tenían nombre casi desde la presentación de las candidaturas, Slumdog Millionaire y Milk, para dejar en 8 mis aciertos.

Me quedo bastante satisfecho con los resultados. Aún me queda ver a Mickey Rourke y ver si realmente merecía el premio o le bastaba con su nominación. Siempre me quedaré con ganas de ver a Marisa Tomei con otro Oscar para acallar las voces de quienes dicen que el suyo se lo ganó por una equivocación de Jack Palance.

Cerrada esta etapa de los premios de la Academia, volveré al ritmo normal de cine y comentarios, a la espera del próximo evento.
sábado, 21 de marzo de 2009

"Blindness" (2008)

La última película de Fernando Meirelles ("Ciudad de Dios"), basada en el "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago, ha sido toda una sorpresa. Primero, porque las críticas que se habían publicado eran muy tibias o directamente nefastas; segundo, porque parecía complicado traspasar al cine lo que más bien es un tratado filosófico. Menos mal que no fue ni lo uno ni lo otro.

"
Blindness" es un ejercicio visual en primera línea. Juega con los extremos, pasando del blanco cegador al negro más profundo, dejando como protagonistas al sonido, a la empatía y a la intuición. Así, nos sumerge en un mundo asolado por un extraño virus que impide ver, despertando todos los otros sentidos e instintos a niveles insospechados. Pero, por sobre todos, el de supervivencia.

Vemos lo que ocurre en una nueva sociedad, en un micro-estado en el que no hay leyes ni límites, y donde se deben sentar las bases de una nueva convivencia. Pero no sólo nos habla de una ceguera física, sino también de una incapacidad espiritual y psicológica, cercana a la frase "
no hay peor ciego que el que no quiere ver".

Lo que me parece más plausible de la cinta es que no cae en todos los facilismos en los que podría haber caído para representar la idea de que "el hombre es un lobo para el hombre". Seres humanos llevados al límite, luchas de poder, la ley del más fuerte. Podemos ponerlo como queramos, pero Meirelles deja de lado el
gore y nos sugiere toda la brutalidad sin mostrar más allá de lo que es necesario. Además, tiene logradísimas escenas, que son pura poesía audiovisual. Sin destripar la trama, creo que la mejor es el ritual de limpieza que hacen las mujeres a una compañera de celda.

Julianne Moore demuestra, una vez más, su calidad interpretativa, llevando sobre sus hombros gran parte de la emotividad, fortaleza y debilidad de la película. Por el contrario, Gael García Bernal, se mantiene en sus limitadas posibilidades (¿es posible que siempre tenga la misma expresión facial?) Mención aparte tiene la música, muy bien utilizada y nada agotadora, como suele ocurrir en las cintas comerciales.

Poniendo los elementos en la balanza, creo que es una buena película, que no deja con mal sabor y que resulta muy interesante desde el punto de vista audiovisual. Mucho mejor que otros films que han pasado con más gloria por las taquillas y que tienen mucho menos que entregar.