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sábado, 15 de agosto de 2009

"El ladrón de bicicletas" (1948)

La película de Vittorio de Sica, "El ladrón de bicicletas" (Ladri di biciclette), además de ser un fiel referente de una dura época de la historia reciente, es un ejercicio catártico que lleva a un hombre común a una situación límite en un entorno hostil. Y todo esto filmado con maestría, con mucha sencillez y con total franqueza.

Inscrita dentro del neorrealismo italiano(*), la película se convirtió en uno de los máximos referentes de esta tendencia o lenguaje cinematográfico. Su simpleza exterior oculta una profunda crítica a un sistema que no sabe cómo recuperarse, a una situación insostenible y a una sociedad que no es capaz de abrir las brechas de clase para una reconstrucción más rápida y efectiva.

Filmada en riguroso blanco y negro, con un reducido número de actores y recorriendo la periferia romana de la época, nos cuenta la historia de un hombre que consigue trabajo como colocador de carteles -para lo cual necesariamente debe poseer una bicicleta- y que, en su primer día, es víctima del robo de su medio de transporte. Esto no implica sólo un problema laboral, sino que se relaciona con toda una situación de precariedad, que lo arrastra tanto a él como a su familia.

A partir de ese momento, la realidad de Antonio Ricci (interpretado por Lamberto Maggiorani) se verá amenazada por la desesperación y la búsqueda incesante de su bicicleta, acompañado de su hijo Bruno (Enzo Staiola), proceso durante el cual somos testigos no solamente de las pesquisas, sino de un amplio abanico de emociones y sensaciones en la relación padre-hijo, y en el interior del protagonista. Así, encontramos a un hombre que duda si exponer su integridad y traspasar una convencional línea de acción, o quedarse sumido en la miseria.

Duro relato, magistralmente creado, y completamente universal. Su sombra en la actualidad quizás es mucho más grande de lo que creemos.

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(*) Movimiento surgido en el país peninsular después de la II Guerra Mundial y que se caracterizó por ser bastante crudo, muy simple en su estructura -actores no profesionales en su mayoría, filmaciones al aire libre, entre otras- y con guiones que trataban la reconstrucción económica y social de una nación desolada por los efectos del conflicto bélico, centrándose en las clases menos privilegiadas.
viernes, 14 de agosto de 2009

"Ex" (2009)


Una comedia coral, romántica y ligera nos llega desde Italia precedida de un importante éxito en las taquillas. "Ex" -dirigida por Fausto Brizzi, director y escritor que ha hecho carrera en televisión principalmente- habla de la universalidad del amor, visto a través de las relaciones pasadas y presentes de una serie de variopintos personajes.

Parejas que se separan y que se reencuentran. Fanáticos de la soltería y enamorados enfermizos. Amores que renacen y otros que mueren irremediablemente. No queda fuera ninguna manifestación romántica, aunque se echa en falta algo de originalidad en algunas de ellas que podrían haber dado mucho juego.

Innegable heredera de otras películas como "Love actually" -además de una larga lista de cintas de los últimos 50 años- y algunas comedias de situaciones (sitcoms) como "Friends", la historia se desarrolla paralelamente en Italia, Francia y Nueva Zelanda, reafirmando que su lenguaje no tiene ninguna limitación física y que los celos, el amor o la pasión, no tienen meridianos ni paralelos.

Sus actores, de amplia carrera en el cine y la televisión italiana, entre los que encontramos, por citar algunos, a Claudia Gerini y Alessandro Gassman, se mantienen en un nivel comedido, sin grandes interpretaciones, pero muy adecuados en su papel.

Con momentos de mucho humor, con una buena dosis de drama, una pizca pequeña de tensión y algunas salidas muy predecibles (quizás esta es su mayor debilidad), "Ex" se puede ver sin remordimientos, pero sin grandes expectativas. Podemos decir que entra fácilmente en la categoría de placeres culpables, quizás acompañando a "Mi gran boda griega" o la misma "Love actually".
miércoles, 12 de agosto de 2009

Y más películas

Y más películas

Aprovechando lo que queda de vacaciones, esta semana también he tenido mis sesiones de cine:

1. "Pesadilla antes de Navidad", como aperitivo para ver "Los mundos de Coraline". Cine de animación del más alto nivel.

2. "Frozen River", otra película independiente americana de la cual hablaré llegado el momento. Creo que aún tengo que procesarla un poco más.

3. "Dreamgirls", musical inspirado -dicen- en las Supremes de Diana Ross. Entretenimiento ligero con una genial Jennifer Hudson.

4. Repetí "LOL", porque insisto en que la mirada que el cine francés le da a las cosas, tiene un algo especial.

Pendientes tengo: "The Wrestler", "Un cuento de Navidad" con Catherine Deneuve y "Gomorra", la provocación italiana sobre la mafia, que arrasó con varios premios el año pasado. Además de "Por fin viuda", "Camino", "Klute", "Ran", "Descalzos en el parque", "La envidiosa", y un largo etcétera.

Tanto cine por ver aún. Y tanto que escribir sobre él. ¿Alguien me quiere pagar por hacerlo para poder dedicarle todo el tiempo?

"La boda de Rachel" (2008)

Ha pasado mucho tiempo desde que el director Jonathan Demme nos golpease con "El silencio de los corderos" y "Philadelphia", pero su productividad no ha cesado. Una muestra de ello es la reciente "La boda de Rachel" (Rachel getting married), protagonizada por Rosemarie DeWitt y por Anne Hathaway ("El diablo viste Prada", "Brokeback mountain").

Con la excusa de la boda de su hermana, Kym (Hathaway) sale del centro de rehabilitación donde se encuentra para encontrarse con una familia y un grupo de amigos que le resultan desconocidos. Las tensiones presentes y las heridas pasadas aparecen primero con sutileza, para luego desatarse en una tormenta de emociones, donde cada uno tendrá que cargar con los dolores propios.

La disfuncional familia y la felicidad del momento, son la excusa que Demme propone para sacar a relucir muchas cosas que vemos en lo cotidiano: las palabras dichas y aquellas que no es necesario expresar, el resentimiento y la intención de proteger nuestro entorno cercano, aquel lugar donde pueden convivir lo dulce y lo amargo sin mayores problemas.

Hathaway obtuvo su primera candidatura al Oscar como Actriz Principal por "La boda de Rachel". Y no ha sido exagerado. Nos tenía acostumbrados a un exceso de dulzura y corrección que no aparecen ni por asomo en este personaje. Por el contrario, es capaz de sacar a relucir una oscuridad muy difícil de manejar sin caer en la caricatura, demostrando que tiene muchos más registros por explorar en sus próximos proyectos.

Con una estética y producción más bien independiente, la película se deja ver sin problemas. No fue uno de los grandes estrenos ni una de las favoritas del público, pero Demme demuestra que aún tiene talento para sacar partido de sus actores y que no ha olvidado el oficio que lo puso en el centro de Hollywood hace 15 años.

Por lo demás, creo que se abusa de la música (algo muy común en estos días) y hay un par de escenas francamente editables. Quizás el resultado hubiese sido mejor evitando algunos adornos y dando mayor relevancia a la carga interna de los personajes que, sin dejar de tenerla, deja algunos cabos sueltos.

Ojo a la aparición de Debra Winger, a quien cada vez vemos menos en las pantallas.
sábado, 8 de agosto de 2009

"Rojo oriental" (2002)

Con mucho retraso llega "Rojo oriental" (Satin Rouge), de la directora tunecina Raja Amari, a las pantallas españolas. Tanto es así, que ya ha filmado otras dos cintas después de que se llevara un amplio reconocimiento internacional como realizadora y guionista por esta película.

La trama nos presenta a Lilia, una viuda cuya realidad no es más que una frágil estructura construida alrededor de lo cotidiano, lo terrenal, y cuyo único centro es su hija Salma, una joven en plena edad del despertar de los sentidos. La mujer, no obstante, encontrará una forma de rehacerse a sí misma a través de la danza y vencerá sus propias limitaciones a golpe de caderas.

Protagonizada por la estupenda Hiam Abbass (en la foto, abajo a la derecha) -vista recientemente en "The Visitor" como la madre del inmigrante deportado-, cuya belleza y talento debería llenar las pantallas, mucho más de lo que estamos acostumbrados. El resto del reparto es regular y, en algunos momentos, hasta caricaturesco.

Pese a que fue reconocida en Montreal, Seattle o Torino, la película no es memorable. Sí hay que reconocer el talento de una directora nueva (pese a dos trabajos anteriores), pero a la que le falta mucho oficio. Abusó de las transiciones espacio-temporales con unos "
fade out" bastante numerosos, haciéndolos parecer más una excusa que un recurso cinematográfico.

Lo que no es discutible es toda la fuerza y femineidad que surge desde las entrañas de la película: una muj
er que es capaz de enfrentarse a sí misma en primer lugar y permitirse llevar una vida condenada por las estrecheces mentales de la sociedad actual. No defiende el arquetipo de la prostituta ni de la arpía, sino simplemente el de una mujer en paz con su cuerpo, con el mundo y con su presente, haciendo una bien construida metáfora a través de la danza del vientre.

Sobra metraje, pero también sobra energía y belleza. Se echa en falta oficio y más talento, pero no se puede negar el buen camino que trazó Amari con esta película. Se agradece el cambio de ritmo, una música muy agradable y por traernos a las pantallas una realidad vigente y poco conocida.

viernes, 7 de agosto de 2009

Una semana de película

Como estoy de vacaciones y Madrid es un horno estos días, me he dedicado a ver películas bajo el abrazo del aire acondicionado, ya sea en el sofá o en la butaca del cine.

Además de la ya comentada "The boat that rocked" (insisto: ¡qué pérdida de recursos!), he visto:

1. "Todos los hombres del rey" (All the king's men) con Sean Penn, Jude Law, Kate Winslet, Patricia Clarkson, James Gandolfini, Kate Winslet, Mark Ruffalo y Anthony Hopkins. Excelente cast para una película que se queda corta en muchos sentidos. Parece que es el tópico de la semana.

2. "La ley del deseo", de Almodóvar. Quizás fue mucho más impactante y llamativa en su contexto. Hoy, resulta poco polémica y bastante floja. Aún así, un hito en su carrera.

3. "El Piano", de Jane Campion. No sé cuántas veces la he visto y el veredicto es el mismo: impactante. Sus imágenes tienen mucha fuerza, las actrices (Holly Hunter y Anna Paquin) van mucho más allá de la pantalla y la música -¡oh Michael Nyman!- es gloriosa.

4. "Diario de un escándalo", de Richard Eyre. Es un evento actoral de primer nivel: Judi Dench y Cate Blanchett frente a frente. Ya la había visto el año pasado, pero como trabajaré sobre ella para un próximo artículo, quise verla otra vez.

5. "El amor tiene dos caras" (The mirror has two faces) de y con Barbra Streisand. Una profesora modélica para una historia de amor agridulce. Será otro de los pilares de mi próximo artículo en la revista Versión Original (si se publica finalmente, claro).

Esta tarde veré otra en el cine, sin definir aún, y espero el fin de semana poder ver "Up", que ya va siendo tiempo. Llegado el momento, todo quedará reflejado en este blog.
miércoles, 5 de agosto de 2009

"The boat that rocked" (2009)


Richard Curtis, el guionista de las dos partes de "Bridget Jones" y director de "Love Actually", nos trae a la pantalla su última comedia coral: "The boat that rocked" (en España, "Radio encubierta"), que también ha escrito.

El film cojea desde los primeros minutos, pese a tener una idea de la que podrían haber salido inolvidables escenas: las radios piratas que emitían rock y pop desde el Mar del Norte, para saltarse las estrictas normas británicas de los años 60 del siglo pasado. Con demasiados personajes, muchos hilos conductores y un entramado más bien débil, el guión se le va de las manos entre escenas claramente editables y una resolución tan simplona como esperable.

Quizás lo más divertido de ver, como ocurre en muchas cintas corales, es el reparto: Kenneth Brannagh, Emma Thompson, Bill Nighy, Philip Seymour Hoffman, Nick Frost, Rhys Ifans, entre muchos otros que, en general, cumplen sin destacar.

La única herencia memorable que nos deja esta película es una banda sonora de primer nivel, tan variopinta como sus personajes, pasando desde The Supremes hasta Duffy (reversionando "Stay with me baby") y desde Cat Stevens a Jimi Hendrix.
domingo, 19 de julio de 2009

"Harry Potter and the half-blood prince" (2009)

Esta semana fui a ver la sexta película de la saga de Harry Potter y debo decir que, si bien me pareció mejor contada que la anterior, todavía no logra recuperar el vuelo de los primeros films, pero en la que reconocemos el brillo de Alan Rickman (Severus Snape), Maggie Smith (Minerva McGonagall), Michael Gambon (Albus Dumbledore) y el nuevo miembro de la historia: Jim Broadbent como el profesor Horace Slughorn.

Completamente centrada en dos hilos argumentales: encontrar la forma de destruir a Voldemort -y prepararlo todo para las últimas dos entregas- y la revolución hormonal a la que están sometidos los cada vez menos jóvenes magos. El resto de la trama que vimos en el libro, ha sido nuevamente ignorada por los guionistas, además de quitarse de en medio a una buena cantidad de personajes que, con suerte, aparecen en planos secundarios o mencionados en esta cinta.

Me vale el argumento de siempre (incluso lo digo yo muchas veces) que la adaptación cinematográfica debe abandonar la literatura para suscribirse al nuevo lenguaje, pero eso no implica que pueda desgranarse así todo un compendio de intrigas, miedos, enfrentamientos, problemática interna de los personajes, el aprendizaje y muchas otras cosas que han desaparecido en su paso a la gran pantalla.

Pese a todo, creo que HP6 gana en narración, en ritmo y en luz (pese a ser un libro bastante oscuro también) en comparación a la quinta parte. Quizás porque recuperamos al guionista de las primeras cuatro partes de la saga -Steve Kloves- y dejamos de lado al que convirtió a "Harry Potter y la Orden del Fénix" en una auténtica carnicería argumental: Michael Goldenberg.

Sin embargo, y me repito en esto, espero que en las próximas dos películas, al contar con el doble de tiempo "cinematográfico" para reproducir un único libro, se desarrolle de mejor forma la trama, se cierren las historias de forma adecuada y nos lleven al gran final que se merece esta saga mágica. Eso sí, y hago desde aquí un llamado, por favor no nos torturen con ese aburrido epílogo final.